Caza de brujas en recuerdo de las vilipendiadas, acusadas, perseguidas absurda y trágicamente. Por aquellas cuyos cuerpos ardieron en el infierno de la tierra o perecieron en las aguas de la ignorancia, el miedo, la envidia o esa cosa misteriosa que hace a los hombres odiar tanto el deseo que tienen de las mujeres. Caza de brujas porque frente a nuestros ojos todo el tiempo, todo el maldito tiempo transcurren cacerías de todo tipo, cacerías televisadas hasta el hartazgo y cacerías oficializadas, cacerías inconcebibles, habituadas y ocultas detrás de los edificios en construcción horrenda. Cacerías de niños y niñas, de hombres y mujeres, de viejos y viejas, de pobres, de enfermos, de perdidos, de asustados, de adolescentes, de cuerpos, de ideas, de palabras, de sorpresas.
Caza de brujas por el poder anterior al poder, el sortilegio de lo que no se comprende, el frenesí de lo que no es correcto. Por la maga que sacude la tierra, que se pone otros ojos, que usa otra lengua. La bruja vieja, la sibila silenciosa, la lujuriosa, la curandera.
y a veces naufraga
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