jueves, 2 de abril de 2009


1

en la calle me he convertido
en la virgen que sangra por la nariz
presumo de mi leche
y a la vez entierro tapones negros
en la saliva que me hiere el vestuario
me miro como un abismante ciego mar
y sólo hay signos que se interrogan
con fantasmas de palabras
con bocas que se asoman a la rajadura

en la calle me he deshecho
escupiéndome por la cuneta
enmohecida petrólica
con mi abertura llamándolos a todos
a los que se escurren como agua encendiéndose
a los que se han quedado bajo polvo

me unto de mi sangre menstrual
me hilvano todos los labios
y me arranco el hueso gritándome
en la calle como un bulto

me bebo mi sangre menstrual
me derramo como un charco turbio
me despedazo emborrachándome
recostada duramente en la cuneta
abierta volcán pozo paridera

me vomito mi sangre menstrual
y otra vez
brota el semen coagulado
desde la boca hendida metiéndose y sacándose
la piedra el gusano eréctil la madera

yo no tuve aldea
no me hice en barcos ni en pájaros
ni en la sangre de cristo nació mi llamarada
yo no tuve lengua
no aprendí canciones
no me vieron transcurrir las bibliotecas
sólo era fría y después lloré la sangre

después me hice analfabeta y ciega
después me hice maleza
grano mudo cabeza torcida
monstruosa pasajera
y el rojo ennegrecido
fue el único alimento de mi carne
el amante burbujeante de mi pubis
la lengua mohosa
el paisaje de los campos muertos
desde mi foco que viaja en tempestades
desde mi mirada vaginal
y el vagido subterráneo de mis letras

2

hombres necios
mujeres tuertas
que habitáis en las calles
que transitáis en los techos
bebed de mi chorro
comed de mi huevo

agonicen multitudes
húndanse en la marejada de todas las sangres

yo presumo de mi leche
me desvirgué con todos los árboles del bosque
dentro de mí los hijos
se extasiaron con veneno
y las hijas se rompieron
se hicieron meteoros
la fiesta de los sexos
el sabor ocre de las sangres



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